El momento ha llegado, debemos a día de hoy demostrar que efectivamente sí, estamos vivos. Somos quienes mantenemos a quienes toman decisiones a la ligera sobre todo aquello que se hace y deshace con todo bien material, moral y sentimental de los ciudadanos. Es hora de que aprendan que son ellos los que deben temer al pueblo y estar a su servicio y nunca al revés.
Los cojones, metafóricamente hablando, tienen la capacidad de hincharse y deshincharse según el grado de puteo al que son sometidos y, amigos, actualmente se encuentran en su punto límite, digamos que empezando a reventar ya.
Soportamos demasiadas tonterías consecutivas que cada vez más nos hacen la vida imposible a todos aquellos que nos dejamos la vida para vivir, ¿Que cosas, no? Nos dejamos la vida para vivir, trabajando, enriqueciendo a bancos, políticos, petroleras, empresarios de toda índole, ministras de cultura, Teddys Bautistas y demás asquerosas calañas que no tienen otra forma de agradecernos nuestra dedicación sumisión que haciéndonos la vida imposible, encareciendo la energía eléctrica, encareciendo el agua, encareciendo los combustibles, encareciendo el gas, el tabaco, los peajes, la comida… Sí amigos, nos jubilaremos a los 67 como poco. Joder! que jodido estoy, y estoy segurísimo de que no soy el único! No llego a final de mes! Voy a fumarme un porro para no morir estrangulado por mis propios nervios… espera, que eso tampoco puedo, no tengo donde comprar porque es ilegal! Bueno, ahora vamos a reventar, la Ley Sinde-rechos esta ahí para seguir enriqueciendo a seres tan desagradables Hijos de la grandísima puta como Alejandro Sanz que no tienen ni puñetera idea de como se ganan las perras para poder comer. Pocas son las celebridades que tengan dos dedos de frente y den la cara reivindicando una actitud más justa y razonable como Álex de la Iglesia, quien merece mención de honor tras su decisión a la que llegó sentándose a charlar con gente que sabe de que habla y a observar los posibles puntos de enfoque que pueda tener un problema tal como la precaria vida de las discográficas y demás industrias basadas en la difusión de obras artísticas sobre soportes absolutamente obsoletos.
Es el colmo de la burla. Una burla que ya no debemos tolerar. Es el momento de coger los palos y las piedras y lanzarnos a la calle, es el momento de los ataques masivos DDOS a todos aquellos sitios web que tengan la más mínima relación con quienes manejan el cotarro como políticos, sociedades de gestiones, grandes empresas, y en definitivamente a todos aquellos que dependen de nuestra existencia para poder ser quienes son.
Viva la conciencia colectiva que es llamada a ser la nueva y verdadera democracia!
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Que nadie más tome decisiones sin nuestro consentimiento!
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Del pueblo para el Pueblo!